El estudio
Creo que la arquitectura tiene la capacidad de mejorar la vida cotidiana.
Me interesa pensar casas que acompañen cómo las personas viven realmente: los momentos de pausa, los encuentros, la relación con la luz, con el exterior y con los pequeños rituales de todos los días.
El trabajo parte de interpretar ideas, necesidades y formas de habitar para darles forma en un proyecto.
La visualización es parte de ese proceso: permite recorrer, entender y ajustar decisiones antes de construir.
Me interesa pensar la arquitectura, la materialidad y los objetos como parte de una misma idea, buscando construir espacios con atmósfera, luz y una relación sensible con el entorno.
Diseñar una casa no es solo resolver metros.
Es pensar cómo se va a vivir.
Y, quizás, ayudar a dar forma a un lugar donde querer quedarse.
Flor.